Vencer el miedo toma su tiempo; y el mío era a operarme la vista con LASIK.
Había llevado lentes desde la escuela primaria, y no recuerdo haber podido ver nunca claramente.
Empecé a pensar en el LASIK al cumplir los 18 años, cuando mi optometrista familiar me dijo que podía ser una buena candidata. Mi principal temor era que el LASIK no mejorase mi vista o que ocurriera algo que la empeorase. Había oído cosas buenas y malas sobre las experiencias de la gente con sus doctores, y me ponía muy nerviosa pensar que alguien fuera a tocarme los ojos. La vista es una de las cosas más preciadas que tenemos, así que me atemorizaba pensar en la cirugía. Pero entonces encontré al Dr. Khanna y descubrí que la cirugía LASIK no tiene por qué atemorizar.
La mejor forma de vencer mi temor al LASIK fue aprender todo lo posible sobre la cirugía por adelantado. Cuanto más aprendía, mejor preparada me sentía para la cirugía. Me enteré de que cientos de miles de pacientes habían pasado por ese procedimiento y de que el porcentaje de complicaciones era extremadamente bajo, así que eso me hizo sentir realmente mejor. Observar una cirugía también me ayudó a estar más tranquila. Los ojos están abiertos todo el tiempo, pero uno no puede ver lo que está pasando a su alrededor porque la cabeza y los ojos se mantienen en una posición estacionaria. Además, el doctor usa gotas de anestesia para que uno no sienta nada. No hay duda de que presenciar una cirugía me ayudó a aliviar muchas de mis preocupaciones.
Cuando vi lo indoloro, fácil y rápido que era el procedimiento, decidí operarme. El día de la operación estaba nerviosa, pero todo el proceso fue sorprendentemente fácil. El Dr. Khanna habló conmigo durante todo el tiempo y me dejó saber que todo estaba saliendo estupendamente. Tan pronto como acabó la cirugía miré al reloj de pared y pude incluso ver la hora, y al día siguiente podía ver imágenes claras y nítidas. ¡Ahora mi agudeza visual es 20/15! Ya no tengo que ponerme las lentes de contacto todas las mañanas, y es como si nunca las hubiera necesitado.
Al final me alegré de haberlo hecho. En la actualidad estudio kinesiología en la universidad, así que el ejercicio físico y los deportes son una parte importante de mi vida. No tener que llevar lentes de contacto o lentes graduados ha tenido un gran impacto sobre mis actividades. Al hacer deporte siempre me preocupaba de que mis lentes de contacto se moviesen dentro del ojo o se saliesen y tuviese que encontrarlas antes de que se secasen; lo que estoy segura es una experiencia familiar para los que no pueden ver sin ellas. Ahora, incluso he empezado a practicar otras actividades como el surfing, ya que no tengo que preocuparme de que mis lentes de contacto se caigan al agua. Es una inferencia de la que no tengo que preocuparme más.
Superar ese miedo mereció mucho la pena por los beneficios generales de no tener que llevar lentes graduados o lentes de contacto. No tengo que preocuparme de llevar conmigo ni estuches ni líquido para lentes de contacto. En cuanto a actividades, sin importar si voy a nadar, esquiar o a hacer surfing, no tengo que preocuparme de las lentes de contacto. No podía haber deseado un cirujano mejor para que me operase. Ahora, recomiendo al Dr. Khanna a todos los amigos con los mismos temores que tenía yo. Operarme con LASIK fue la mejor inversión que pude hacer. La operación fue rápida, indolora, y los beneficios son fabulosos. Recomiendo encarecidamente al Dr. Khanna a cualquiera que esté pensando operarse con LASIK. Estoy muy contenta con los resultados.
-Amber H.